
El domingo por la tarde con el aval de Pepsi se desarrolló otro evento con el reggae como estilo preponderante, otra muestra de su momento convocante no sólo para el público sino también para las marcas que buscan asociarse con el género.
Aquellos que ya no quieren ir a comer tierra en masa a Carlos Paz cuentan con una alternativa desde hace algunas temporadas. El Parque de las Naciones se perfila como polo de atracción para la monada skate y afines que no son tenidos en cuenta en el multitudinario evento de la ciudad balnearia para festejar la llegada de la primavera.
Mi llegada al lugar se produjo sobre el filo de las 18 horas, alertado por músicos participantes que habían comentado su horario cerca de las 17:30. Con algo de experiencia en este tipo de avatares, demoré al límite de lo aceptable mi presencia para no sufir el paso de las horas. A esa altura recién arrancaba el set de Iluminate, el combo bonaerense de hip hop que contó con Pity Alvarez como invitado en su último disco. Cuatro voces y un percusionista sobre pistas pregrabadas intentaron (y por momentos lo lograron) enganchar a los curiosos conuna sucesión de clichés del género. Las excesivas referencias a Córdoba a través de su abrevitaura Cba y la continua repetición de la palabra familia redundaron en cierta demagogia innecesaria que empañó su actuación.
En el siguiente turno apareció Demasiado Revueltos, el grupo reggae con mayor antiguedad de Córdoba. Buenos ritmos, interesantes arreglos y hasta solos de guitarra fueron los pilares en los que se sostuvo el show revuelto. Anunciaron la organización de un nuevo Natural Fest en Casa Babylon, regalaron discos al público (el recientemente editado Un paso más) y lograron aceptación de los presentes. Personalmente no me convence la voz principal de los Revueltos pero es una cuestión de gustos.
Luego de un prolongado intervalo que conspiro contra parte de la audiencia que comenzaba a retirarse con la noche, llegó Sound Clash Army. Su ubicación en la grilla tampoco favoreció a los curiosos pues su versión de Exodus (el cover de Marley con el que arrancaron) es bastante deforme para un oído al que sólo le simpatiza el reggae. Hicieron una pequeña muestra de lo suyo, recortaron su tiempo sobre el escenario y cedieron su lugar a la atracción foránea de la noche.
Kameleba había recorrido el conurbano bonaerense con algunos sinsabores y tenía previsto desquitarse en Córdoba aprovechando el calor del público local y la ocasión de tocar gratis que facilita la mayor afluencia de gente. Su revancha llegó a medias. El enorme retraso en los tiempos estipulados le impidió desarrollar el playlist previsto porque tenías pasajes de viaje a San Luis y no podían demorar su salida. Así las cosas, arrancaron fuerte con Bajo presión y terminaron bien arriba con Conciente sin bajar nunca la intensidad y apenas colaron un tema nuevo que recién empiezan a mostrar en vivo. Lograron su objetivo de atraer a los espectadores que soportaron la espera, el viento fresco (no muy parecida a brisa primaveral) y evitaron la tentación de irse temprano a casa.























