Ayer apareció el número 89 de la revista virtual El Vernáculo. Allí está mi cobertura de Matisyahu pero hay mucho otro material para ver y leer. Lo de Divididos se cayó por lo cual no habrá reseña el próximo jueves.
En esta ocasión excluyo de manera voluntaria los artículos publicados en diarios, revistas y portales para centrarme el algunos posteos que me parece adecuado recomendar.
El encantador blog del librero encubierto llegó a su fin. El cliente NUNCA tiene la razón dejó de funcionar porque su administrador cambió de rubro.
Josefina Licitra, cronista que escribe en Crítica, estuvo como invitada en un programa radial y parte de sus opiniones fueron recopiladas en el Blog de Contenidos. De este último espacio, vale la pena insistir en su visita cotidiana porque los audios son muy recomendables.
¿Con qué quedarse? ¿El vaso medio lleno o el medio vacío? El jueves por la noche Córdoba tuvo la posibilidad de ver a Matisyahu. Con dudas a cuestas fui a verlo y confirmé cierta presunción que tenía respecto al revuelo que genera este muchacho judío ortodoxo que combina reggae, hip hop y algo de espíritu rock.Concretamente, me parece que si no fuera por la conjunción de sus creencias religiosas y su condición de artista global del primer mundo, su obra y sus actuaciones en vivo no tendrían la repercusión mediática que recibe en la actualidad. Aún con esta idea rondando por mi cabeza debo destacar que Matisyahu tiene algunas virtudes: canta con criterio, rapea y demuestra su capacidad para el beat box. El Dub Trio, la ajustada banda que lo acompaña, complementa su tarea. Ante un público numeroso que no suele acercarse a ver otras propuestas estéticas más o menos similares, el norteamericano se paseó por buena parte de su discografía sin mayores alardes que su figura y su seleccionado de músicos que le sirven de apoyo. Como no interactúa demasiado con la gente y no es un frontman carismático, su set se fue diluyendo en extensos segmentos dub que generaron indiferencia, algo de aburrimiento y frialdad. En El Vernáculo que saldrá el próximo jueves saldrá un artículo con mayores precisiones.
Esta noche vamos a ver cuáles son los méritos que tiene Matisyahu en una cobertura que saldrá el próximo jueves en El Vernáculo. La otra gran opción es la fiesta Bubamara con Satélite Kingston pero, de momento, no tengo compañeros para esa aventura. Más info en el borde derecho de la pantalla.
(la imagen corresponde al texto que escribí en El Vernáculo en la previa del recital)
A veces cuesta poner en palabras las sensaciones. Anoche sentí como si mis amigos del barrio hubieran llegado a Obras. Aunque no sea realmente así, es algo parecido. Eso siento respecto del gran momento Kameleba. Se me puso la piel de gallina cuando el público coreó la melodía de Cartas viejas, ese pequeño himno que regrabaron en Vibra sound. Y disfruté de la lluvia de papelitos brillantes sobre el epílogo de su show. En enero de este año el manager de la banda me comentó su idea de presentar el disco en La Vieja Usina. En aquel momento me parecía una apuesta fuerte, un gesto arriesgado. La intención era tocar acá tras su presentación en Villa Mercedes y luego comenzar a girar. "Córdoba es un termómetro" me decía. La plaza local les sirve como parámetro. Bueno, entonces Kameleba empieza a jugar en las grandes ligas. Con un sonido impecable y un muy buen marco de público el león del Interior se dio el gran gusto de presentar su disco a lo grande. La diversión y el disfrute de los músicos eran evidentes. Se notaban en las palabras de Darío Alturria: en sus saludos, agradecimientos, en su reconocimiento sincero de estar viviendo un show soñado y en el recuerdo inolvidable que le dejaba esta fecha. En la extensión del coro que ensaya su hermano Iván durante Con vos, ante la mirada cómplice de sus compañeros. En ese saludo final de sonrisas generalizadas arriba y abajo del escenario. Kameleba dejó de ser promesa y empieza a medirse un traje más adecuado a su vertiginosa realidad actual. Y me alegra que cada vez seamos más.
Ya está disponible en la web el número 86 (primero del año 2010) de la revista virtual El Vernáculo. Cada jueves aparece un nuevo ejemplar con noticias, entrevistas, informes y un completo resumen de la actividad cultural de Córdoba. Además, distintas corresponsalías amplían el espectro para que no todo quede reducido a esta ciudad. En poco tiempo se implementará un portal de actualización diaria con contenidos específicos. La idea central radica en no dejar escapar ningún evento de los tentáculos de la publicación.Humildemente, como integrante del staff, creo que va a estar muy interesante. Ampliaremos.